Los números que no sabías que querías hasta que los viste
Libros, páginas, horas, tu autor más leído, tu año. Montado a partir de marcas que ya hiciste, con cero esfuerzo extra.
No quería construir esto. Tenía toda una postura al respecto. Leer no es una actividad de productividad, cuantificarlo convierte un placer en un KPI y todos hemos visto lo que los podómetros le hicieron a salir a andar.
Luego monté una versión cutre para probar otra cosa, miré mis propios números y me quedé ahí sentado un rato sinceramente vergonzoso.
Porque los números no van de rendimiento. Son un espejo. Había leído a un autor once veces y habría jurado ante notario que le había leído tres, como mucho cuatro. Mi cerebro simplemente se equivocaba sobre mi propia vida. Muy humilde todo, lo recomiendo.
Qué te llevas
- Libros leídos — en total y este año en concreto.
- Páginas leídas — un número que se vuelve absurdo antes de lo que esperas.
- Horas de lectura — estimadas, y la cifra que replantea leer como un trozo real de tu vida en lugar de algo que encajas a ratos.
- Autor más leído — al que lees de verdad, no al que dirías.
- Puntuaciones dadas y tu nota media — una medida discreta de lo generoso que eres.
- Pendientes — el tamaño de la cola. Manéjalo con cuidado.
Las horas y las páginas son estimaciones. Quiero decirlo claro: no te vigilamos mientras lees, no hay cronómetro, no corre nada de fondo. Sale de la extensión de los libros y de velocidades de lectura estándar. La tendencia es real; el tercer decimal, no.
El valor no está en el número. Está en descubrir que te equivocabas sobre ti mismo.
Cero trabajo extra, que era la condición innegociable
La norma que me puse: si las estadísticas exigen esfuerzo, no salen. Todas las apps de registro mueren igual — geniales tres semanas, luego fallas un día y se convierten en un monumento a tu inconstancia.
Así que las estadísticas son un subproducto. Ya marcas los libros leídos para llevar tu progreso al día. La página de estadísticas se limita a hacer cuentas con eso. Nada que mantener, nada en lo que retrasarse, nada por lo que sentirse mal.
Marca lo que has leído y mira tus números. Suelen sorprender.
Ver mis estadísticasEl asunto de comparar
Las estadísticas tienen enlace para compartir — el suyo propio, separado de tu perfil — con contador de visitas, para que veas si alguien ha entrado de verdad o si tus amigos te mienten.
Y hay un botón de comparar. Dos personas, dos años, uno al lado del otro.
Lo añadí como un detalle y acabó siendo la razón por la que una cantidad nada despreciable de gente usa la app. Resulta que «he leído más que tú» es un motivador tremendo entre personas que jamás se describirían como competitivas. Leer es una afición solitaria con un marcador social escondido debajo.
Diciembre es un tema aparte
Todos esos resúmenes del año que circulan en diciembre vienen de empresas que llevan doce meses observándote sin descanso. El tuyo viene de marcar una casilla cuando terminas un libro, y puedes mirarlo en marzo si te apetece.
La misma dopamina. Bastante menos vigilancia.
Preguntas que nos hacen de verdad
- ¿Cómo se calculan las horas y las páginas?
- Se estiman a partir del número de páginas de los libros que has marcado como leídos y de velocidades de lectura estándar. No se cronometra nada ni corre nada de fondo mientras lees.
- ¿Tengo que registrar algo aparte para tener estadísticas?
- No. Salen enteramente de los libros que marcas como leídos para llevar tu progreso. No hay ningún paso de registro adicional.
- ¿Puedo compartir mis estadísticas sin hacer pública mi biblioteca?
- Sí. Las estadísticas tienen su propio enlace para compartir, independiente de tu perfil público.
- ¿Qué es el modo comparación?
- Un botón en un enlace de estadísticas compartido que pone los años de dos lectores uno al lado del otro. Los dos tenéis que compartir para que funcione.
Descubre qué has leído en realidad.
Casi nunca es lo que crees.
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